HABLEMOS DE ATENCIÓN AL CLIENTE
Todos en nuestras labores diarias de trabajo estamos capacitados para que nuestros clientes queden satisfechos con nuestros servicios.
Más allá de
nuestras capacidades laborales y de todo aquello que implique desarrollar una
labor, ya sea en una oficina en una bodega en un supermercado o en campo como
desarrollador de mercado impulsando una marca o ofreciendo nuevos productos en un mercado tan grande y topado de mucha competitividad
como lo son las tiendas de barrio, debemos tener en cuenta a la hora de ejercer algún tipo de
relacionamiento con nuestros clientes independientemente de su ocupación, todos
léase bien ( todos ) en general merecen que se les brinde la misma importancia tiempo
y capacidad de respuesta ante sus peticiones.
Para esto, tenemos
que ser agradecidos con DIOS por cada oportunidad que nos brinda para ayudar a
alguien más, si! Ayudar a cada persona
que se nos acerca o a la que nosotros nos le acercamos para ofrecerle nuestros servicios
o producto, ya que ellos no nos buscan por nuestros servicios si no porque ven
en nuestros servicios o productos la oportunidad
de satisfacer una necesidad.
Ahora, como logramos todo esto?
Lo
primero es ser feliz, porque no hay nada
más influyente y atractivo que una persona irradie felicidad ya
que denotara seguridad, empatía y capacidad, y eso es lo todos queremos
ver en esa persona que nos ofrece una solución a nuestras necesidades.
Tenemos
muchas cosas en la vida las cuales no podemos cambiar, pero si podemos cambiar
la forma en que las vemos, por ende no podemos permitir que nuestra vida
personal influya en nuestro ambiente laboral.
Debemos
aprender a respetar el espacio de los demás.
Ser
honestos, prudentes, sensatos y directos a la hora de tocar temas de suma
importancia con nuestro usuario (cliente), además de ello algo que no podemos
pasar por alto es aprender a escuchar.
Dejar
a un lado la negatividad, al contrario mostrar
interés y utilizar todas y cada una de las herramientas que tengas disponible
para darle una pronta respuesta a lo que se le está planteando, porque no puedo
vender un producto que produzca alegría con cara de puño.
Fidelizar,
cuando hablo de fidelizar no me refiero a dar incentivos sino atreves de la atención
que se le brindó.
Entre otros.
